Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan Días de vino y rosas, una versión adaptada al castellano por David Serrano, a partir de la adaptación teatral de Owen McCafferty y con guión original de JP Miller, que se podrá ver desde el 29 de enero hasta el 2 de febrero en la Sala Negra. 

Días de vino y rosas cuenta la historia de Sandra y Luis, una pareja que se conoce en un aeropuerto rumbo a Nueva York. Cada uno tiene puestas sus ilusiones y proyectos en esa ciudad. Lo que no saben es que ese primer encuentro es el principio de su historia de amor. “Contigo hasta el infierno”, le dice Sandra a Luis mientras brindan felices en el piso donde iniciarán una vida juntos. La adicción al alcohol comienza a dominar sus vidas y el camino parece oscurecerse. Afrontarlo es la única escapatoria.

En palabras de su director, José Luis Sáiz, “¿Qué hace que nos enganchemos a algo, bebida, tabaco, drogas, amor, dolor…? ¿Y en qué momento algo que un día nos resultó placentero se convierte en nuestro enemigo y nos posee hasta destruirnos? Días de vino y rosas nos cuenta una historia de amor, Luis y Sandra se encontrarán e intentarán formar una familia, intentarán sobrevivir en medio de la lucha diaria y se buscarán ayudas porque no se sienten capaces de hacerlo por sí solos. “Miller fue un notable guionista en la Edad de Oro de la televisión estadounidense, también novelista y poeta. Fred Coe, uno de los productores de la serie antológica Playhouse 90, le encargó a Miller que escribiera un episodio sobre Alcohólicos Anónimos. Cuando creó su primer borrador lo tituló One step home (Un paso a casa), pero Fred tachó el título y buena parte del guión.

En julio de 1958 Miller finaliza su guión con un nuevo título, Days of wine and roses (Días de vino y rosas), inspirado en un poema de Ernest C. Dowson: «No duran mucho tiempo los días de vino y rosas, como desde un vago sueño el camino surge un instante, luego se pierde en el interior del sueño.» El 2 de octubre de 1958 fue estrenada en la pequeña pantalla y recibió una elogiosa crítica. Cuatro años después fue adaptada al cine bajo la dirección de Blake Edwards y protagonizada por Jack Lemon y Lee Remick.

Es uno de los mejores clásicos del cine norteamericano, y a día de hoy se sigue recurriendo a la proyección de la película en terapias de Alcohólicos Anónimos.