La crítica de “Ocio y más Madrid”.

“Escape Room” nos ha gustado. Y mucho. La comedia de Joel Joan y Hèctor Claramunt da el salto de la escena catalana y traslada su argumento al barrio madrileño de Lavapiés, encerrando a sus protagonistas en una habitación en la que corren (y corremos) el riesgo de morir de risa.

La grandeza de “Escape Room” reside en que reconocemos a amigos, familiares, parejas… (y nos reconocemos) en los personajes y en que los temas abordados están de plena actualidad.

Nada más comenzar la función se establece una dicotomía universal: la que divide a amigos puntuales de los impuntuales, aquellos que llegan siempre tarde, que no aparecen a la hora prevista y que no piden perdón. Hasta que alguien se lo exige, por primera vez… Pero también la radical meticulosidad y el exceso de celo -que no ofrece los 5 minutos de cortesía- se convierten en defecto.

Tras cruzar la puerta de entrada de la “escape room” empezamos a descubrir las peculiaridades, las singularidades y las verdades de estos 4 amigos tan diferentes y distintos.

Nos gustaron especialmente Marina San José y Leo Rivera.

San José encarna a Marina, que tal y como se explica en el dossier de prensa, es “una crack con un gran coeficiente intelectual, capaz de radiografiar a las personas en un ‘pis pas’, exigente con ella misma igual que con los demás. No le cuelan una y tampoco las deja pasar”. Se agradece la excelente dicción y pronunciación de la actriz en el papel de una joven de 29 años idealista, solidaria, defensora de la mujer, que combate con sabias respuestas los tópicos asociados a la ideología política que defiende.

Leo Rivera, es Rai, “un tío que pisa fuerte, cañero, que siempre sabe de todo y nunca deja de dar su opinión y consejos de buen rollo, tanto si se los piden como si no; se cree mucho más importante y profundo de lo que realmente es”. En él vislumbramos la grandilocuencia, el enfermizo narcisismo y el carácter ególatra de algunos actores, con un fondo canalla y golfo.

Antonio Molero es Edu, “un buen tío, no soporta el conflicto; es de los que prefieren callar antes que ofender a nadie: tragador de sapos profesional”. Con él se demuestra que “todos tenemos un pasado” del que no debemos avergonzarnos porque todos tenemos derecho a cambiar y más si es por amor.

Kira Miró es Viky, “actriz que tuvo su momento de gloria pero que en este momento ha quedado más y más atrás: le cuesta hacerse mayor y asumir el declive; igual que su marido, Rai, está convencida de saber más cosas de las que realmente sabe”. Sus intervenciones resultan el contrapunto cómico acertado que refuerzan aún más el humor inteligente, mordaz y ágil presente durante toda la representación.

No nos olvidamos de Ferrán Carvajal, perfecto como “maestro de ceremonias” que nos aterroriza con sus macabras apariciones.

“Escape Room” nos habla de amigos que nos dan clases de ética y moral, cuando ellos tienen muchas papeletas que solucionar. De enconadas conversaciones políticas que enturbian y contaminan la auténtica amistad, olvidando que las cosas que nos unen son las mismas: una sociedad justa y solidaria. De parejas que aparentemente funcionan bien y son perfectas, pero que en su intimidad encierran mentiras, secretos, miserias y mezquindades. Y “Escape Room” nos hace plantear que tal vez la única de forma de “escapar” sea apartándonos de ellos.

“Escape Room” se representa actualmente en el Teatro Fígaro.